Ir al contenido principal

lost

(el camino) 

Muchos años desperdiciados queriendo agradar a todo el mundo, tratando de quedar bien con todos, evitando conflictos, buscando soluciones para los demás, posponiendo mi felicidad o adaptándola para similar a la par de otros, pero esa capa delgada de hipocresía ignorada se desmorona, te quedas solo, y te pierdes, pierdes tu esencia, tu camino, todo. Motivos hay muchos y en el proceso lastimas a las personas que realmente podrían importar, a los que verdaderamente te quieren; esto último te hace avanzar con miedo, cuando ya eres incapaz de sentir, a seguir hiriendo a los demás; pues ya no importa mucho el daño que te hagan a ti. Ya no quiero perder a nadie, ni quiero volver a perderme yo. ¿Entonces?

Me siento viejo y cansado para estar preguntándome ¿Quién soy? ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Hay un motivo? ¿Estoy haciendo lo correcto? Etc…

Supongo que esta sensación, como todo, también pasará.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Alguna vez han amado a una diosa?

To Love A Goddess ¿Alguna vez han amado a una diosa? ¿Y fue recíproco? Entonces sabes que después de eso ya no se recupera uno. Antes de ella ya me había enamorado, muchas veces, hasta me llegué a casar, divorciar, juntar, separar, tuve hijos con dos de esas mujeres (o tres); también después de ella tuve parejas, unas verdaderamente hermosas, perfectas en todos los sentidos, pero ya no fue lo mismo, yo no fuí el mismo. Si un dios te elige para ser su amante, tienes que hacerle sentir humano, es decir, no basta con adorar, idolatrar, ser fiel, amar sobre todas las cosas. No, si una diosa te hace suyo tienes que follártela como si no existiera el mañana, porque para poemas y canciones y otras pendejadas les sobran otros dioses, semidioses, musas, artistas establecidos y también prodigios independientes. Una diosa necesita sentir que su piel se quema, que sus adentros arden, necesita que la montes y montarte al reverso, que se den madrazos, se asfixien y se escupan en la boca. Entran a nu...

Dreams 5-18-23

  Soñé que fui a Mexicali al cumpleaños de mi prima Perla, fui preparado con un seis bien helado y enhielado de cerveza Indio. Por alguna extraña razón, así como suele suceder en los sueños, el evento social se convirtió en el cumpleaños de mi primo Alan. Estaba en una colonia tipo gringa, un suburbio monótono y desértico, con sus jardines bien planeados con vegetación nativa, estábamos celebrando en un patio trasero, había una mesa con bancas como las que hay en los parques, y al fondo un asador de ladrillo muy amplio, ahí estaba mi primo preparando el carbón para la carne asada. Acomodé las gélidas cheves en la hielera, tomé una y me puse a saludar a los amigos de mi primo. En eso se terminó la carne, era un grupo muy pequeño de gente, pero aún así nadie alcanzó a comer, alguien dijo que había una tortuga suelta en el patio y que había que echarla a las brazas, sin ofrecerme para ningún tipo de trabajo me dieron la pobre tortuga para que la lavara, era una tortuga de desierto mu...

La Mesera

  La mesera le dijo que ya no le podía servir más, entonces enfadado sacó unos billetes arrugados y los tiró de mala gana encima de la mesa. Intentó caminar derecho, pero fracasó. Era como si caminara sobre la cubierta de un barco que atraviesa una feroz marejada; se iba tambaleando de un lado a otro. Su vista nublada solo le permitía ver manchas de luz que se desparramaban, dejando colores y sombras que se escurrían y cambiaban de intensidad. Habiendo estado en ese bar cientos de veces, sabía hacia cual dirección caminar. Ya cerca de la salida reconoció un grandísimo roble sobre la banqueta, donde siempre se resguardaba a fumar. Bajo el árbol había una macetera circular en forma de banca que rodeaba el tronco, se dejó caer con fuerza y por poco se iba de paso. Intentó sacar el teléfono de su bolsillo izquierdo, después de forcejear con su pantalón y su mano que se atoraba en el bolsillo sacó el celular, se lo llevo a unos cuantos centímetros de la cara y entrecerrando los ojos bus...