Molestos —¿Dónde estás? —me escribió Coral. Eran las 7:36 de la mañana; acababa de dejar a mi hijo más pequeño en la escuela y tenía pensado ir por la bicicleta y darle una media hora antes de seguir mandando solicitudes de empleo y correos a posibles clientes. —Ya me quiero ir pero no me dejan mis amigos, ven por mí y vamos a tu casa. "Esta morra anda peda y amanecida", pensé. No tengo ganas de lidiar con esto ahorita, pero ya se quiere ir de ahí. A lo mejor la puedo convencer de que ya se vaya a dormir. —Manda ubicación —le contesté. Coral me esperaba afuera de un billar, aún con su uniforme de mesera: unos shorts cortitos y ajustados que mostraban muy bien sus piernas atléticas y las curvas de sus nalgas. En una mano sostenía un vape rosita y en la otra una lata de Tecate roja. Se subió al carro sin mirarme. —Me caes bien gordo, neta. —¿Y eso por qu…? —Iba a ir a lo de tu papá, pero estoy molesta contigo —me interrumpió. —¿Ahora qué hice? —No te hagas, te vi el sábado. —¿S...
ilustraciones, pintura, fotografía, video, gastronomía, literatura, y otras cosas