Ir al contenido principal

Terapia Express

 - “Si gustas ponerte más  cómodo” - me dijo, con voz profunda y relajada. Su rostro no tenía  expresión pero emanaba sabiduría y confianza, se reclinó más en su asiento, su mirada perdida en el horizonte, lo que lo hacía más fácil, contarle a un desconocido mis problemas. 

Con el dedo índice acomodó sus lentes. Después prosiguió:

- “...cuando estamos pasando por un dolor de este tipo, entramos en una especie de luto, yo se que dices que no sientes nada, que estás como adormecido, muerto en vida, pero tú mismo me has dicho que en cuanto recuerdas a tus hijos, o hablas con ellos tu corazón salta de júbilo (o tristeza)...” -se tomó una pausa para ver su celular- “...es un mecanismo de defensa, (continuó) un escudo que tu mente y tu corazón han puesto para que puedas salir adelante. Te recomiendo que retomes las mismas actividades que practicabas en Peñasco, que hagas deporte, eso siempre ayuda mucho.”

 

- tiene razón (pensé, la actividad física me ha sacado de otros calabozos parecidos).


- “Y bueno joven, ya llegamos a su destino, le encargo que me deje una buena calificación en la aplicación, y échale ganas, todo es temporal.” 


- “gracias Don, y suerte con comprar otro carro para rentarlo con Uber”. 


Me bajé del auto y entré a la Tropiconga de prisa para alcanzar lugar en la barra antes de que empezaran a tocar los Deloreans. 


- “Mañana empiezo el gym” - pensé, mientras le señalaba al cantinero que me sirviera un tarro de los grandes de Tecate roja. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Alguna vez han amado a una diosa?

To Love A Goddess ¿Alguna vez han amado a una diosa? ¿Y fue recíproco? Entonces sabes que después de eso ya no se recupera uno. Antes de ella ya me había enamorado, muchas veces, hasta me llegué a casar, divorciar, juntar, separar, tuve hijos con dos de esas mujeres (o tres); también después de ella tuve parejas, unas verdaderamente hermosas, perfectas en todos los sentidos, pero ya no fue lo mismo, yo no fuí el mismo. Si un dios te elige para ser su amante, tienes que hacerle sentir humano, es decir, no basta con adorar, idolatrar, ser fiel, amar sobre todas las cosas. No, si una diosa te hace suyo tienes que follártela como si no existiera el mañana, porque para poemas y canciones y otras pendejadas les sobran otros dioses, semidioses, musas, artistas establecidos y también prodigios independientes. Una diosa necesita sentir que su piel se quema, que sus adentros arden, necesita que la montes y montarte al reverso, que se den madrazos, se asfixien y se escupan en la boca. Entran a nu...

La Mesera

  La mesera le dijo que ya no le podía servir más, entonces enfadado sacó unos billetes arrugados y los tiró de mala gana encima de la mesa. Intentó caminar derecho, pero fracasó. Era como si caminara sobre la cubierta de un barco que atraviesa una feroz marejada; se iba tambaleando de un lado a otro. Su vista nublada solo le permitía ver manchas de luz que se desparramaban, dejando colores y sombras que se escurrían y cambiaban de intensidad. Habiendo estado en ese bar cientos de veces, sabía hacia cual dirección caminar. Ya cerca de la salida reconoció un grandísimo roble sobre la banqueta, donde siempre se resguardaba a fumar. Bajo el árbol había una macetera circular en forma de banca que rodeaba el tronco, se dejó caer con fuerza y por poco se iba de paso. Intentó sacar el teléfono de su bolsillo izquierdo, después de forcejear con su pantalón y su mano que se atoraba en el bolsillo sacó el celular, se lo llevo a unos cuantos centímetros de la cara y entrecerrando los ojos bus...

Haciendo Que Me Amas

Ya casi no veo a mi amigo Faustino; casi ya no viene a México y, cuando llega a visitar, pues solo va a Hermosillo o a Pitiquito a visitar a su familia. A Peñasco es raro que venga. Pero siempre que lo veo nos tomamos un café o unos tarros y hablamos durante horas. Nos juntamos en el McChelas, donde nos habíamos reunido la última vez que lo vi. Se veía muy bien: delgado, más atlético, con la misma chispa de siempre, pero con más canas y una que otra arruga nueva. Me contó que su novia de muchos años lo dejó por un tipo más joven y, cuando le pregunté que si cómo se encontraba, me dijo que ya mejor, que por unos meses se derrumbó por completo. Su ego, su autoestima, por los suelos. Que sentía una nostalgia y un duelo por todos los planes que se quedaron sin concretar (viajes, juegos sexuales, conciertos, aventuras de todo tipo) se quedaron en el aire. —“Como si nada de lo que vivimos todo ese tiempo contara para nada” —me dijo. Traté de consolarlo como se consuelan los machos alfa de So...